La pandemia «una oportunidad»

05
Dic

Viernes, 27 de noviembre de 2020

Hanan El Youssefi*

Hay un dicho popular que dice “Una dificultad es una oportunidad para dar lo mejor que tienes.”

Es verdad que los primeros meses de la pandemia han sido difíciles y vividos con mucha inquietud por una gran parte de la población. Pese a ello, no todo ha sido negativo. Esta situación nos ha traído valiosos aprendizajes, nos ha servido para despertar, cada uno consigo mismo; nos ha servido para descubrir la solidaridad que tiene el ser humano y su capacidad de adaptarse a situaciones difíciles, nos ha servido para descubrir las capacidades y habilidades de nuestros hijos y otras cosas más. Entonces, ¿vale la pena conservar lo redescubierto o dejamos que se lo lleve el viento?

Asimismo, esta situación excepcional nos enseñó a reflexionar mucho sobre nosotros mismos: ¿cómo está mi fe? ¿Cómo está mi paciencia? ¿Cómo está mi optimismo, mi positivismo y mi humor? ¿Cómo aprovechar un estado incómodo y difícil?

En paralelo a estas preguntas y aprendizajes, que todavía necesitan tiempo para madurarse, hemos recibido y seguimos recibiendo varios consejos, orientaciones, … de instituciones y organismos gubernamentales, especialmente las sanitarias, con el fin de superar la actual crítica situación y adaptarnos a sus medidas.  Sin embargo, aparte de adaptarse a “la nueva normalidad”, es importante hacernos también la pregunta de ¿cómo hay que sacar partido a esta situación excepcional y profundizar lo aprendido?

Sí, se trata de preguntas incómodas que pesan mucho para nuestro ego que se resiste a salir de su zona de confort, no obstante, ¡es una oportunidad para los que reflexionan!

Para la familia es una oportunidad para estrechar los vínculos entre sus miembros para conocerse mejor, para hacer cosas valiosas y compartirlas, así como aprender a gestionar mejor el tiempo, y lo más importante, saber cómo salir del tiempo de la costumbre al tiempo de la adoración en todas las dimensiones de la vida, ya que la situación actual ayuda a reflexionar sobre si estamos dedicando el tiempo a lo que es realmente importante para nosotros y nuestra familia, y por supuesto para nuestra  familia más extensa: la sociedad. Por eso es muy importante seguir reflexionando sobre este punto e identificar los malos hábitos que hay que cambiar para mejorar el bienestar de la familia a niveles espiritual, educativo, emocional, etc. Cabe destacar la importancia de pasar un tiempo de calidad con nuestros hijos, ayudarles a gestionar sus emociones y darles el apoyo que necesitan de forma acorde a la etapa de su edad.

Espiritualmente es una oportunidad para renovar nuestra fe, fortalecerla y profundizarla. La verdadera fuerza es la que conecta con Dios, Enaltecido Sea. Es hora de rendirse completamente a Él, de confiar en Él, de encomendarse a Él, de cumplir nuestros compromisos y aspirar a su Complacencia y su Compañía.

Socialmente es una oportunidad para desarrollar más nuestra solidaridad y nuestra capacidad de trabajar juntos, de prestar ayuda para los necesitados y los más vulnerables.

Es una oportunidad de cambio, de reflexión y de buscar la verdad para los que todavía están perdidos en la vida. También es una oportunidad para seguir inyectando esperanza en los corazones de quienes andan con mucha incertidumbre, inquietud y miedo.

Es una oportunidad para formarse, ser más productivo y aprovechar la tecnología de forma sana en tiempos en que los medios tecnológicos inundan nuestros quehaceres diarios.

La pandemia es una prueba con una lección: orientar nuestras vidas hacia su Creador, conciliar nuestro estilo de vida con la Vida. Cada día es una nueva oportunidad para cultivar nuestra espiritualidad, desarrollar nuestra personalidad, fortalecer nuestra mente y dar lo mejor de nosotros para nuestros familiares, nuestro trabajo y nuestra sociedad. Y eso se consigue mediante la paciencia, la confianza y el trabajo continuo.

Como dice el refrán:

“Un diamante no puede ser pulido sin fricción al igual que un ser humano no puede ser perfeccionado sin pruebas.”

*Hanan El Youssefi es educadora y traductora.