¿PERMITE EL ISLAM LA ESCLAVITUD?

15
Nov

Por Houssien El Ouariachi

Desde hace tiempo, quizá demasiado, se viene atacando al Islam bajo diferentes pretextos, en diferentes dimensiones y también para diferentes fines. Los temas del despotismo, la libertad religiosa, la igualdad de género, la corrupción, el terrorismo, el despilfarro, el incivismo, la incultura… suelen ser la estrella del debate acerca del Islam y el mundo islámico, dando lugar a muchas acusaciones y prejuicios, acusaciones que en buena medida tienen base real y saltan a la vista, aunque en la mayor parte de los casos se hacen de forma sesgada y descontextualizada, y sobre todo, se intenta ocultar la connivencia y la complicidad de nuestros Estados occidentales, cuando no somos los causantes, como es el fenómeno de la ocupación, las invasiones, el pillaje y el terrorismo.

A raíz del surgimiento de movimientos violentos y terroristas, como es el caso de Al-Qaeda y el ISIS, aparecen nuevas-viejas polémicas sobre el Islam y sus leyes, polémicas que muchas veces son derivadas de noticas falsas que buscan escandalizar a la opinión pública, desviar la atención sobre temas de mayor importancia y para legitimar las agresiones y los ataques a los países y pueblos afectados; como si la realidad no fuera suficiente para rechazar toda la violencia y condenar a los violentos, sean sus protagonistas individuos, grupos o entidades estatales.

Una de las últimas acusaciones, que tras investigar ha resultado falsa, es la de la venta de esclavos por parte de la organización terrorista llamada Estado Islámico que controla vastos territorios de Siria e Irak. Estos esclavos serían hombres, mujeres y niños yazidíes y cristianos de las zonas controladas de Irak, e incluso se han publicado los precios según las edades y el sexo.

Además de denunciar esta y otras acusaciones falsas, y no es por defender a un grupo terrorista del cual se sabe bien poco y entorno al que hay mucha opacidad y que además mantiene relaciones muy sospechosas con varias partes aparentemente opuestas unas a otras, sino por defender la verdad, lo cual exige además, explicar de forma pedagógica qué dice el Islam acerca de estas polémicas.

La importancia de tratar el tema de la esclavitud se debe a que, aunque las informaciones que circulan por los medios de comunicación y en la red no son fidedignas, el que sale tocado y malinterpretado es el Islam y no el grupo terrorista, lo que hace necesaria la explicación, aunque pese hacerlo cada vez que haya acusaciones y mentiras, al convertir al Islam y a la ley islámica en sospechosos hasta que se demuestre lo contrario.

La tarea de los musulmanes, especialmente de sus intelectuales, sabios y organizaciones es inmensa, más todavía cuando se trata de prejuicios y acusaciones que pueden perturbar las relaciones entre dos comunidades tan importantes como la cristiana y la musulmana. Los creyentes musulmanes tienen que salir de la lógica de la defensa a la aclaración, la confianza, la asociación y la participación con la sociedad local e internacional para luchar contra todo tipo de fenómenos que violan y denigran la dignidad de los seres humanos, y qué violación mayor, después de matar, que la esclavitud y la privación de seres humanos de su libertad.

Volviendo al tema con el que titulamos este artículo, ¿permite el Islam la esclavitud? La respuesta directa y unánime es que no. Pero veamos si la negativa es pasiva o es que el Islam no se ha limitado a rechazar la esclavitud sino que ha desarrollado pasos efectivos que acaban con este denigrante e histórico fenómeno, fenómeno que por otra parte continúa aunque disfrazado en forma de relaciones de explotación laboral, de usurpación del derecho a la libertad de los pueblos, y lo que es peor, disfrazarlo de libertad en las llamadas democracias modernas.

Cuando el Islam aparece para la humanidad, el mundo llevaba milenios en la esclavitud, en el antiguo Egipto y la antigua China, a causa de la pobreza y la necesidad, las personas se vendían a sí mismas a los nobles a cambio de comida, en la India regía en régimen de las castas, donde la casta de los esclavos era la mayor y no tenían derecho a poseer absolutamente nada, en Persia los únicos amos eran los reyes y sus familias, cuya sangre era “divina” y el resto eran sus poseídos y esclavos, en las antiguas Grecia y Roma se apresaba a todos aquellos que no eran ciudadanos y se les esclavizaba y se vendían en los mercados de Atenas y Roma, en la Península arábiga preislámica había esclavos en todas las casas de los ricos y grandes mercaderes comprados en Siria y Yemen… etc.

En todas estas culturas, los esclavos no eran considerados humanos, o al menos, no poseían la dignidad para ser considerados como tales, y en consecuencia, no pasaban de ser objetos comerciables al servicio de sus amos, con todas las consecuencias y sin ningún límite legal ni moral, permitiendo así todo tipo de abusos que llegaba hasta el homicidio. Ante este panorama, el Islam diseñó una estrategia de liberación sin precedentes y de la forma más sutil y pacífica que no hemos visto ni en las medidas de Abraham Lincoln, quien ha tenido que hacer frente a una guerra civil, para llegar a abolir la esclavitud.

Un estudio detallado de las medidas islámicas y sus respectivos textos sagrados alargaría este artículo hasta convertirlo en un ensayo, no obstante, enumeremos las medidas más destacadas:

  • En lugar de dejar el régimen de esclavitud fuera de la ley, introduce la relación de derechos y obligaciones entre amos y esclavos.
  • Reconoce la dignidad y la humanidad plenas de todas las personas independientemente de su estatus social.
  • Establece la igualdad entre amos, personas libres y esclavos, eliminando de raíz la justificación de la superioridad de raza o de clase que legitiman el régimen de esclavitud.
  • La igualdad de la responsabilidad de amos y esclavos ante Dios, quien obre bien tendrá su recompensa, y quien obre mal su castigo.
  • El amo tiene la obligación de respetar a su(s) esclavo(s), a tratarle (s) bien, a alimentarse y vestir de lo mismo que su(s) amo(s).
  • El esclavo es sujeto de derecho y puede denunciar a su amo ante un juez si éste no respeta sus derechos o les maltrata.
  • La persona esclava pasó a tener una persona jurídica autónoma, podía trabajar y comerciar para sí mismo, y tenía derecho a comprar su libertad.
  • El Islam establece como una de las prácticas más piadosas la liberación de los esclavos, incluso mejor que dar caridad, ayunar o rezar.
  • Establece como exigencia y condición la liberación de esclavos para la expiación de varios pecados como son el jurar en vano, no ayunar intencionadamente un día de Ramadán, el dihar (una costumbre preislámica consistente en decir el marido a su esposa que para él es como si fuera su madre o alguien de su sangre, se hacía para privar a la mujer de divorciarse y de casarse con otro hombre), el homicidio involuntario (si la persona no posee esclavos ni dinero para pagar su liberación, expía sus pecados mediante otras prácticas como el ayuno, la caridad… etc).
  • La pena de quien maltrata a su esclavo es la liberación de éste.
  • La mujer esclava que da a luz se prohíbe su venta, cesión (regalo) o herencia.
  • Se prohíbe el adulterio a los esclavos como a los amos, y en el caso de las mujeres esclavas, únicamente pueden mantener relaciones con un único hombre, generalmente su amo (no como en Roma o Grecia donde se cedía como objeto sexual para cualquiera).
  • Además, queda absolutamente prohibido tomar como esclavo a las personas libres (considerado uno de los peores pecados), como es el caso de los conflictos armados, acabando así con la fuente principal de la esclavitud restituyéndolo por la ley de los prisioneros.

Además de todas estas medidas legales, políticas, sociales y espirituales, el Profeta Muhammad, la paz sea con él, seguía invitando a los musulmanes a liberar sus esclavos y ordenando tratarles bien que incluso en sus últimas palabras antes de abandonar este mundo fueron dedicados a las mujeres y a los esclavos, dos colectivos sociales débiles ante el afán machista de la posesión y la explotación.

La gradualidad en la abolición de la esclavitud permitió erradicarla de los corazones de todos, amos y esclavos, provocando una revolución social y cultural, vaciando el régimen de la esclavitud de su esencia, al mismo tiempo que no dañaba los intereses económicos, economía que poco a poco fue islamizándose y abandonando su carácter injusto y explotador basada en la explotación de los esclavos, los pobres y la usura.

Queda recordar que absolutamente todos los musulmanes del mundo, así como todos sus países, prohíben unánimemente la esclavitud. De hecho, ya en el año 1908, el imperio otomano, Estado representante de los musulmanes entonces, firmó el acta de la Liga de las Naciones (precursora de la ONU) y aprobó la ley que prohibía la esclavitud en el año 1908.

En conclusión, sea una verdad o una falsedad, quien proceda a la esclavización de las personas libres en nombre del Islam, no sólo está vulnerando la propia ley Islámica, sino que está cometiendo un crimen contra la humanidad, y se ha de achacar a los criminales y no a la religión que tiene por misión principal la liberación del ser humano, liberarle de su ego y del ego de los demás para someterse única y voluntariamente al Dios Único, alabado sea.


* Este artículo ha sido redactado en respuesta a una pregunta de una hermana cristiana preocupada por lo que se ha dicho sobre la esclavización de los cristianos en Irak y la estrategia satánica de enfrentar a las dos comunidades cristiana y musulmana.