¿PERIODISMO O VIDENCIA DE LA BARATA?

15
Nov

Houssien El Ouariachi
Anoche, en Niza, tuvo lugar un atropello criminal con un camión de grandes dimensiones contra una población civil conglomerada para celebrar la fiesta nacional de Francia.

El criminal segó la vida de más de 84 personas de todas las condiciones y edades, e hirió a más de un centenar, algunos de mucha gravedad. Las imágenes de cadáveres por el suelo son crueles y dramáticas.

La solidaridad en estos casos es necesaria, igual que con todos los atentados criminales que tienen lugar en muchos países, occidentales y no occidentales, pues si acabar con la vida de una sola persona ya es un crimen de máxima gravedad, cuando es masivo y contra personas inocentes es ya un crimen de dimensiones incalificables; aunque como es obvio, para nuestros políticos y nuestros medios de comunicación, las víctimas no son iguales.

Como ciudadano crítico, me sigue sorprendiendo la capacidad de idiotización que caracterizan las estrategias informativas de los medios, hasta un punto que indigna tanto y ofende que un día como hoy, que debería ser un día para la solidaridad únicamente y dejar estos análisis para mejores momentos, no se puede dejar de lado. Y he aquí algunas observaciones:

1- No hay duda de que el acto es criminal e intencionado; pero de ahí a calificarlo de terrorista hay un buen trecho. A menos que con terrorista se califique todo acto especialmente cruel. En este caso, todos los criminales misójinos lo son, los policías que matan a ciudadanos negros inocentes en EEUU lo son, el marine negro que mató a cinco policías en Dallas lo es… etc, pero sabemos que esa no es la definición de terrorismo, de hecho, no hay ninguna definición, ya que los Estados poderosos se encargaron de que no existiera ninguna para que se utilice como al poder le venga en gana.

Se habla de acto terrorista cuando no hay absolutamente nada que lo asegure, ni reivindicación, ni mensaje, ni gritos de “Alá es el más grande”…

2- Los periodistas, que por cierto, por su profesión deben desconfiar de las versiones del poder y deben informar sin intermediarios, cosa que parece ha pasado a la prehistoria, salvo pocas excepciones, no hacen sino repetir las versiones de la policía y cualquier rumor, creando un ambiente de confusión e incertidumbre que deja perplejos a los ciudadanos, lo cual es todo lo contrario que informar, que consiste en dar información veraz y concisa para que los ciudadanos puedan tener un juicio claro de los hechos, lo cual es un derecho fundamental.

3- Los medios y los periodistas parecen más interesados en impactar y conmocionar que en informar, recurren a cualquier “primicia” para justificar su adelanto informativo. Por ejemplo, se habla de terrorista cuando aún no se sabe absolutamente nada de las motivaciones, se habló de un segundo y hasta un tercer cómplice que habrían disparado a la gente, se habló de rehenes en un restaurante… etc, y todo es mentira. Se busca conmover e impactar para anular el juicio crítico de los ciudadanos sobre lo que sucede y en consecuencia justificar cualquier medida que tome un gobierno como el francés en sus horas más bajas e impopulares de la historia del país.

4- Los medios dicen que están a la espera de la reivindicación del atentado por parte de DAESH, lo que es una broma de mal gusto y certifica las versiones conspiracionistas de que en realidad este ente terrorista no es más que una carta en manos de las potencias occidentales, un grupo terrorista que no goza de ningún reconocimiento en cuanto a su seriedad y veracidad y que reivindica todos los atentados, tanto de sus terroristas miembros como no.

5- Se habla de la autoría de un ciudadano francés de origen tunecino, lo cual no se basa en la identificación del cuerpo del criminal, sino en que en el camión se hallaba un carné de identidad, y entre ambas maneras de identificación hay cierta diferencia y por ello hay que tomar cierta distancia hasta que se confirme; pero no, ya se da por hecho.

6- “Su majestad imperial” francés, un tal Holland, minutos tras el criminal atentado, ya hablaba de que no se podía negar el carácter terrorista del mismo, y acto seguido recuerda que “Francia está en guerra” contra “el terrorismo islámico”, para extender así unos tres meses más su Estado de Emergencia que permite al gobierno hacer lo que le venga en gana (incluso reprimir las manifestaciones contra la ley del trabajo, que seguramente desaparecerán de los titulares y la tragedia servirá para atacar a los más críticos con la nefasta gestión del dúo dinámico Holland-Valls).

Nunca he oído a las autoridades francesas hablar de terrorismo socialista, católico, judío,… siempre han sido “tan democráticos y responsables” como para hablar del terrorismo de ETA, del IRA, de las Brigadas Rojas… ni mucho menos hablar del terrorismo francés en Mali y Centroáfrica donde sus soldados violan a niñas y matan impunemente; pero sí parecen tener “agallas” para hablar de terrorismo islámico, lo cual no sólo es injusto, sino que es la mejor invitación para que los terroristas para justificar su terror. Tal para cual.

7- El autor criminal del atropello masivo no era conocido por los servicios de inteligencia y sí por la policía por pequeños actos delictivos. ¿Por qué entonces apresurarse a calificarle de terrorista? Sin duda, el hecho de que sea un joven francés de origen magrebí lo justifica todo, no hace falta averiguar nada, le viene de serie, todo musulmán y/o magrebí es terrorista hasta que se demuestre lo contrario, ningún musulmán ni magrebí es ni puede ser un loco, un demente… esas tonterías son cosas de ricos occidentales, que son buenos por naturaleza y cuando cometen algún acto criminal por masivo y grave que sea, se debe a su estado psicológico, pero cuando se trata de los “moros”, estos son malos, salen malos de la fábrica de la maldad. El chivo expiatorio es imprescindible.

Puede que en las próximas horas se confirme, o no, el carácter terrorista del atentado; esta crítica no es ninguna negación, sino que sencillamente pone de relieve cuán tendenciosa es “la información” que se da a los ciudadanos, la cual no es realmente información sino rumores, chismes, sospechas, por no hablar de burda manipulación, pero no es INFORMACIÓN. Y los ciudadanos no debemos sucumbir a este chantaje emocional ni mucho menos caer en su trampa y anular nuestro juicio crítico.

Mientras tanto, vamos a tener que aguantar días de debates, análisis y tertulias sobre la amenaza terrorista, sin que éstas aporten nada nuevo, pero sí proporcionará un mayor estado de alarma social propicio para la derechización de la sociedad. Malos tiempos esperan a los críticos de las políticas injustas y fracasadas de los gobiernos europeos y de la UE.

En definitiva, coberturas informativas como las de esta noche son una verdadera vergüenza para el periodismo y un atentado contra el derecho a la información. Más que periodistas, parecen pitonisas que hacen “premoniciones” para contentar y engañar a sus clientes y consumidores.