El atentado de Orlando y las varas de medir

15
Nov

Houssien El Ouariachi

Hace unos días, un perturbado mental estadounidense mató a unas 50 personas e hirió a otras 53, algunas de gravedad, en una discoteca que frecuentan personas homosexuales en la ciudad de Orlando. Como era de esperar, los oportunistas aprovecharon la masacre para atacar al Islam y a los musulmanes, reiterando el otro perturbado mental, un tal Donald Trump, su idea de prohibir la entrada de ciudadanos musulmanes a EEUU y exigiendo a Barak Obama acusar al Islam “radical” de esta matanza.

En cada suceso se observa de forma vergonzosa y criminal la manipulación de los medios y sus múltiples varas de medir. Cuando el suceso lo protagoniza alguien que profesa el Islam o lo hace en nombre del Islam, el resto de los musulmanes y su religión caen bajo sospecha, cuando no directamente son calificados de terroristas, radicales e intolerantes. Cuando se trata de otra persona que no profesa el Islam, entonces es otra cosa y no pasa nada, no es tan grave. Ni qué decir de la exposición mediática en cobertura, titulares, tiempo, corresponsales y análisis.

  1. Trump y algunos dirigentes republicanos se apresuraron a acusar a los musulmanes y a proponer medidas para vigilar sus mezquitas, prohibir la entrada a los musulmanes de fuera (todos los autores “musulmanes” de atentados de los últimos años son estadounidenses nacidos en suelo americano), e incluso Trump fue más lejos al acusar a Obama de musulmán camuflado y ocultar su práctica del Islam por no seguir sus tesis.

Trump y compañía obvian a los millones de sus votantes abiertamente homófobos y belicistas, cuyo voto siempre han rogado y buscado, y sus simpatías por pastores y religiosos que llaman al exterminio de los homosexuales es más que conocida, tanto que muchas veces les invitan a sus convenciones para motivar a los votantes y hacerles creer que su elección es una voluntad divina.

Tras el atentado, el pastor y líder espiritual de la Iglesia Bautista de la Verdad en la ciudad de Sacramento, California, Roger Jiménez, celebró la masacre y se lamentó de que el criminal Omar Mateen no hubiera terminado su trabajo, que evidentemente consistía en matar a todos los presentes en el club. Otro pastor, llamado Steven L. Anderson, dirigente de la iglesia bautista de Tempe, Arizona, también celebró la masacre y se congratuló que el mundo se haya liberado de tantos pedófilos, y así muchos comentarios, artículos y muestras de solidaridad con el criminal hasta el punto de decir que el perturbado era un enviado de Dios para la causa.

La cuestión es cómo los medios de comunicación, especialmente los medios de masas, pasan de largo y no prestan atención alguna a estas noticias, las cuales son infinitamente mucho más graves. ¿Por qué no lo hacen? ¿A qué obedece la selección de noticias? Es justo con estas preguntas donde se les ve el plumero a los medios de comunicación y se pone en evidencia su sesgo informativo.

Aquí en España, al margen del conflicto existente entre la Iglesia Católica y los colectivos homosexuales, con las polémicas declaraciones del Cardenal Cañizares, que sí tienen eco mediático (¡por algo será!), los medios y los analistas distinguen muy bien entre las opiniones del señor Cañizares y la comunidad católica, es decir, personifican la polémica en lugar de generalizarla y malmeter a todos los católicos de España y del mundo.

¿Tan difícil es hacer lo mismo con los musulmanes? ¿Tanto cuesta liberar a los musulmanes de los pecados de un perturbado, de un enfermo o de un terrorista? No se trata de dar un trato favorable a los musulmanes, sino sencillamente se pide respeto a la deontología periodística, es decir, nada más que objetividad y verdad. Observar tanta discriminación y tanta fobia hacia el Islam y los musulmanes genera mucha frustración y desconfianza y destruye puentes de diálogo y convivencia.

Recapitulando, un criminal mata a 50 personas y Trump acusa al islam y a los musulmanes, lo cual es cubierto por todos los medios de comunicación; muchos musulmanes denuncian el atentado mientras algunos cristianos integristas votantes de Trump lo celebran, pero ni lo uno ni lo otro es noticia.

A veces se tiene la sensación de que los musulmanes son marcianos, de otro planeta, y es esta discriminación y esta deshumanización la que está llevando a la alienación de muchos jóvenes que actúan por venganza y odio y caen fácilmente en los brazos de los mensajeros del terror y la destrucción.

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