LECCIONES DEL AÑO NUEVO 1437

15
Oct

Taoufiq Cheddadi y Houssien El Ouariachi

Madrid, 2 de Muharram de 1437 / 16 de octubre de 2015

Estos días, los musulmanes celebramos nuestro año nuevo, que según nuestro calendario que sigue los meses lunares, entramos ya en el año 1437 de la Hégira. Un acontecimiento que los musulmanes cada vez celebran con más motivación, alegría, reflexión y reivindicación, y ello por el simbolismo y la importancia de la fecha.

A diferencia de otras comunidades y pueblos cuyos calendarios se remontan al nacimiento o la muerte de alguna figura importante, u obedece a acontecimientos astronómicos, a las estaciones del año o los llamados calendarios agrícolas, los musulmanes han elegida la fecha de la Hégira, es decir, la emigración del Profeta Muhammad, la paz y las bendiciones sean con él y con su familia, y sus Compañeros, Dios esté complacido con todos ellos, de la ciudad de la Meca a la ciudad de Yazrib, Medina Iluminada por el Profeta desde su llegada a ella.

Este acontecimiento lo han elegido los musulmanes en la época del segundo Califa, Omar ibn Al-Jattab, Dios esté complacido con él, en una asamblea para fijar un calendario para la nación islámica, y lo prefirieron a varias otras propuestas, como fueron el nacimiento o el fallecimiento del Profeta, la paz sea con él, o seguir los calendarios de otras comunidades como la judía y la cristiana. Lo cual nos dice cuán importante fue la emigración, punto de nacimiento de la Comunidad.

Rememorando esta historia estos días, nos preguntamos, como musulmanes españoles y europeos, qué lecciones podemos aprender de las iniciativas desarrolladas por el Mensajero de Dios, la paz sea con él, en nuestra realidad occidental. Estas son sólo unas cuantas:

  • Emigración por causa noble: el Enviado de Dios, la paz sea con él, emigró huyendo de su natal y muy amada ciudad de la Meca por una noble causa, la protección y salvaguarda del Mensaje del Islam, un mensaje liberador del ser humano de la esclavitud y la sumisión a todo cuanto no sea Dios, rompiendo así de raíz cualquier servidumbre de los hombres a los hombres, o de los hombres a la vida material mundana.

Ante los musulmanes españoles hay una gran tarea de liberación de sí mismos y de nuestra sociedad de los diferentes yugos y cadenas, desde el cambio de nuestras intenciones de nuestra existencia y presencia entre nuestros semejantes, hasta el modelo social de consumo, individualismo, materialismo y exaltación de los antivalores; es deber de los musulmanes, junto con aquellos que comparten su visión, que no son pocos, combatir la corrupción, el racismo, la xenofobia, las desigualdades, la discriminación, la cosificación del ser humano, el desprecio a la institución de la familia y cualquier tipo de violencia, tanto estructural como social o individual.

  • Construcción de la mezquita: Cuando el Profeta, la paz sea con él, llega a Medina, lo primero que hizo fue construir la mezquita incluso antes de construir su casa particular, lo cual nos dice cuán central es tener esta institución que une a los fieles y les alimenta en su fe y en su conocimiento. Entonces la mezquita no era un mero lugar de culto, sino toda una institución donde se aprendía, se enseñaba, se debatía y se trataban los asuntos de la comunidad.

En pleno siglo XXI, o de acuerdo a nuestra era, en pleno siglo XV y en Europa, ¿Cómo son nuestras mezquitas? ¿Están a la altura de nuestras sociedades? ¿Desarrollan programas de enseñanza, educación y solidaridad? ¿Qué discurso mantienen? ¿Se preocupan por abrirse a la sociedad y por dialogar con el entorno y convivir?

Sin duda hay muchos prejuicios sobre los musulmanes y depende de las mezquitas y los centros islámicos desmontarlos y ofrecer una imagen real del islam y de los musulmanes, de sus valores y sus ideales, los cuales, sin duda, comparten la inmensa mayoría de nuestros vecinos y conciudadanos.

  • Hermanamiento entre los musulmanes: El segundo paso dado por el Amado de Dios, la paz sea con él, fue hermana entre los Emigrantes procedentes de la Meca y los Acogedores de Medina. Los ejemplos de fraternidad y solidaridad entre los musulmanes son legendarios, jamás se dio algo semejante, personas que compartía con hermanos en la fe absolutamente todo, sólo y exclusivamente por la causa de Dios. Las fronteras de las costumbres, la mentalidad, la identidad tribal… se diluyeron gracias a una fe en los ideales islámicos.

A este respecto, ¿Cómo es estado de convivencia entre los musulmanes españoles y europeos?¿Qué hacemos con nuestros hermanos refugiados que empiezan a llegar de diferentes partes del mundo, especialmente de Siria? ¿Se puede afirmar que seguimos dando ejemplo de esa hermandad e igualdad entre los creyentes? No hay duda de que muchos responderán que no. Los virus del nacionalismo, de los regionalismos, del origen, de la identidad ideológica y política… provocan muchos estragos en más de una mezquita, causando así la división entre los hermanos. Lo que no niega que la otra cara de la moneda también es cierta, pues también son muchas las comunidades y las mezquitas donde los musulmanes conviven fraternalmente y en ambientes de amor, paz y solidaridad.

Sin embargo, es necesario concienciarse de los derechos  y los deberes de cada musulmán, reconociendo los derechos y respetándolos sin duda nuestra convivencia mejorará mucho y podremos dar testimonio práctico y real del ideal social islámico.

  • La constitución y la ciudadanía: Puesto que en Medina nacía una nación y que sus habitantes no eran todos musulmanes, ya que habían unas numerosas comunidades pagana y judía, y para garantizar la convivencia, el Profeta, la paz sea con él, procedió a la elaboración de una Constitución escrita donde figuran los derechos y los deberes de los ciudadanos, de las comunidades y de las tribus de Medina. Un documento legal elaborado en consulta con los representantes de todas las partes durante más de 7 meses antes de firmarlo y hacerlo efectivo. La Constitución de Medina se basaba en el concepto del reconocimiento de todo el mundo en base a los principios de ciudadanía, igualdad y reciprocidad.

A este respecto, el Profeta, la paz sea con él, estipula en uno de los artículos: “Y ciertamente los judíos de Medina son una comunidad junto a los musulmanes”.

Los musulmanes españoles vivimos en un país que tiene su carta magna que garantiza los derechos de todos. ¿Sabemos valorar esta Carta que garantiza los derechos de todos? ¿Podemos proponer mejoras a la misma que puedan ayudar a mejorar la convivencia y enriquecer nuestro país?

Es imprescindible la participación de los ciudadanos musulmanes en todos los ámbitos de la vida social, económica, cultural y política del país desde la honestidad, la seriedad y los valores que el Islam mismo promueve y exige. El ejemplo del Profeta Muhammad y de los Compañeros en Medina y del Profeta José en Egipto, la paz sea con ambos y con todos los profetas, es clarividente al respecto.

  • El mercado: los valores de la espiritualidad, la hermandad, la igualdad y la participación por sí solos no construyen un Estado, ya que la economía también es imprescindible, por lo que el jefe del nuevo Estado ordena la creación del Mercado para que la gente comercialice y la rueda de la economía eche a andar. El islam no es una teología abstracta, sino que lleva sus ideales a la práctica.

El mercado islámico se basa en el libre comercio e intercambio de bienes, al mismo tiempo que obedece a unas normas éticas y legales estrictas basadas en la honestidad, en la no explotación, y prohíbe tajantemente la usura y el monopolio.

Ante tanta explotación laboral, desigualdades entre hombres y mujeres, el desequilibrio flagrante entre patronal y trabajadores, el neoliberalismo más salvaje, la manipulación genética de los alimentos, la vulnerabilidad de los consumidores, los timos de las grandes empresas, la corrupción financiera,… ¿Los musulmanes tenemos algo que decir? ¿No somos capaces de elaborar una alternativa económica que ponga el capital al servicio de las personas y no al revés?

La buena formación y el emprendimiento son imprescindibles para los ciudadanos musulmanes para que el resto de la sociedad llegue a reconocer el peso de la comunidad en los tejidos social, cultural y económico, y reconocer en definitiva la interesante y atractiva aportación del islam.

Estas son algunas breves reflexiones con motivos del año nuevo 1437, con la esperanza de que el año 1438 nos encuentre en una situación mejor que la actual. Feliz años nuevo y qué cada años sean más creyentes, más fuertes y más felices. Amén

Leave a Comment