EL ODIO SIONISTA Y LA TERCERA INTIFADA

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Oct

Houssien El Ouariachi, 15/10/2014

Durante siglos, los judíos han sido perseguidos y estigmatizados por quienes les consideraban los asesinos del hijo de Dios, los usureros implacables o los instigadores de guerras. Tras la Ilustración y el surgimiento de los nacionalismos se planteó la cuestión judía, que no es otra cosa que buscarles un lugar fuera de Europa, para llegar la solución final de los nazis en la segunda guerra mundial. Napoleón propuso buscarles una patria alternativa y vino el sionismo para concretar la idea: ocupar Palestina.

Aunque los fundadores del sionismo reconocían claramente que su proyecto es colonial, nacionalista y laico, el uso utilitario que se hizo de la religión y la simbología judías fueron transformando la esencia sionista de una ideología racista laica a otra religiosa, lo cual cambia poco sus atrocidades contra el pueblo palestino, tal como lo demuestra la limpieza étnica que ha seguido la declaración del Estado de Israel y los masivos bombardeos cada dos años a la Franja de gaza.

No obstante, sí cambia algo en la sociedad israelí. Además de hacerse más extremista, reduciendo los partidos de izquierdas a meras asociaciones políticas sin influencia suficiente para frenar la deriva derechista, hasta tal punto que el primer ministro israelí parece moderado en comparación con sus socios en el gobierno, también es mayor el odio, el atrevimiento y la discriminación contra la población no judía, musulmanes y cristianos particularmente.

Aprovechando la atención mediática internacional enfocada sobre la organización terrorista del Estado Islámico, la cumbre para la reconstrucción de Gaza celebrada en El Cairo, la pandemia del Ébola, y sobre todo, las ganas de resarcirse de la vergüenza y el deshonor a raíz del fracaso de la última invasión israelí contra Gaza y la consecuente solidaridad internacional a favor de Palestina, estos últimos días hemos observado cómo grupos de colonos invaden la mezquita sagrada de Al-Aqsa, con protección policial que además ha efectuado disparos de balas de goma y gases lacrimógenos contra los orantes que se encontraban en ella, violando todos los acuerdos, tratados y derechos existentes, y convirtiendo en ciertas las noticias que hablan de planes de dividir la mezquita a la fuerza entre judíos y musulmanes, tal como se ha hecho años atrás con la mezquita de Hebrón, y lo que es aún peor, cerrar la Mezquita y su explanada a los musulmanes durante las fiestas judías.

En el último año, Palestina ha vivido su propia primavera. A los abusos, humillaciones, detenciones y asesinatos de palestinos a manos de las fuerzas israelíes, hay que añadirle la corrupción de la Autoridad Nacional Palestina y su leal colaboración con las autoridades sionistas para oprimir a sus propios ciudadanos, así como su negativa a solidarizarse con Gaza durante la última operación “Margen protector” y denunciar a los responsables israelíes ante los tribunales internacionales. Estos hechos han llevado a la población palestina de Cisjordania a manifestarse diariamente y las encuestas dan como favorita a Hamás de celebrarse las elecciones.

El hartazgo de los palestinos de ser tratados como moneda política, la falta de expectativas de paz, y las continuas humillaciones son el mejor caldo de cultivo para que estalle la tercera intifada, las condiciones, todas las condiciones para que así sea, está preparadas, falta el detonante, y éste puede ser las profanaciones de los colonos de la Mezquita de Al-Aqsa estos últimos tres días en perfecta connivencia con las autoridades israelíes.

Ante esta amenaza, que puede hacer estallar todo el mundo árabe y la paz mundial, los medios de comunicación occidentales, cuya agenda internacional es determinada por intereses afines al sionismo, no dan ninguna voz de alarma, ni los mandatarios árabes y musulmanes, y del mundo, cumplen su deber tomando medidas para frenar esta locura y acabar con la ocupación. Entonces nos preguntaremos por qué, qué ha pasado, y los malos volverán a ser los palestinos por no poder callarse y aguantar.

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